MARIE ANDRÉ DESTARAC CERVECIENCIA # 15

La robótica y las nuevas tecnologías para la rehabilitación.

Actualmente la rehabilitación de un paciente con dificultad de movimiento se realiza uno a uno y los recursos humanos y materiales no son suficientes para cubrir la demanda actual. Diferentes causas como el sedentarismo o el envejecimiento de la población hacen prever un futuro preocupante para la capacidad asistencial de los sistemas sanitarios en materia de rehabilitación. El uso clínico de software y dispositivos robóticos especializados pueden ayudar a aumentar la eficiencia y a reducir las listas de espera en los servicios de rehabilitación, así como los costos asociados a la terapia.

Biografía expositora

Marie André es Doctora en Robótica por la Universidad Politécnica de Madrid (España) y trabaja en Aura Innovative Robotics, una compañía española dedicada al desarrollo de dispositivos médicos. Obtuvo el grado de Licenciada en Ingeniería Electrónica por parte de la Universidad del Valle de Guatemala (Guatemala) y el Máster en Automática y Robótica por parte de la Universidad Politécnica de Madrid (España). Tiene más de 13 años de experiencia trabajando en proyectos de I+D relacionados al campo de tecnología médica en Guatemala Japón y España, y ha participado en más de 20 publicaciones científicas. Recibió en 2015 el premio “Innovadores menores de 35-Centro América” otorgado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) a través de su prestigiosa revista MIT Technology Review, siendo la única mujer en recibir el premio ese año. En 2017 obtuvo el premio “Guatemalteca Ilustre” por parte de Seguros Universales de Guatemala.

Entrevista por: Javier Gramajo López

¿Qué nos puedes contar de tu niñez y cómo influye en la adulta que eres hoy?

Crecí rodeada de libros, porque mi abuelo materno leía mucho y mi mamá me compraba libros de distintos temas. Mi mamá viajaba mucho y eso despertó mi curiosidad por el mundo, y mi papá solía hacerme preguntas sobre el por qué de las cosas para fomentar mi pensamiento crítico. Todo eso influyó en que sea ahora una adulta muy curiosa y una amante de los libros.

¿Cuándo nació el deseo por la tecnología y la robótica?

La tecnología me llamó la atención desde que entré a la universidad, y el tema de la robótica robó mi atención en un curso que tomé en Colombia sobre desarrollo de prótesis. Uno de los profesores del curso estaba dedicado a la robótica en España y al hablar con él sobre el tema, me sorprendió todo lo que estaban haciendo en el centro de investigación donde él trabajaba. Me quedé con la espinita de involucrarme en ese mundo hasta que llegó el momento de hacerlo.

¿Cómo comenzó tu carrera profesional? ¿Qué dificultades enfrentaste para decidir ingeniería Electrónica?

Dado que soy muy curiosa, estaba muy indecisa sobre qué estudiar en la universidad. Una amiga de mi mamá que es psicóloga, se ofreció a hacerme 21 diferentes pruebas de orientación y el resultado que arrojaron fue Ingeniería Electrónica. Fue así como me decidí por esa carrera.

Mi carrera profesional comenzó un poco antes de graduarme, ya que me involucré en un proyecto de investigación que hubo entre la UVG y el Hospital Herrera Llerandi. Dicho proyecto surgió de mi interés por aplicar la ingeniería electrónica a la medicina en mi tesis de licenciatura. Me entrevisté con varios médicos y ellos me dieron varias ideas sobre qué desarrollar. Al director del departamento le llamó la atención una de esas ideas y de ahí surgió la colaboración entre ambas instituciones y el tema de mi tesis, el cual seguí desarrollando después de graduarme.

¿Por qué estudiaste en la UVG?

Me gustó el enfoque científico de dicha universidad y eso me hizo decidirme por ella.

¿Deben las universidades en Guatemala plantearse cambios profundos, en base a tu experiencia en España?

Sí, principalmente en el ámbito de la investigación y el emprendimiento. No basta con desarrollar proyectos innovadores en el país si los resultados de éstos no se publican en revistas científicas o si no se les da continuidad. Además, deberían existir métodos que permitan la incubación de empresas dentro de la universidad, un sistema en el que ganan todos los involucrados.

¿Cuál es el mayor reto que enfrenta un investigador guatemalteco? ¿Y si se es mujer investigadora?

El mayor reto para hacer investigación en Guatemala es la falta de recursos (materiales, financiamiento, tiempo, etc.) y un sistema favorable para realizar la investigación. En el caso de las mujeres, toca romper barreras y retos de géneros, especialmente si se quiere llegar a ocupar puestos destacados

¿A qué se refiere cuando habla de rehabilitación?

Se refiere al proceso posterior que ocurre después de una lesión en alguna parte del cuerpo (por lo general, brazo o pierna) o después de una cirugía reconstructiva. Ese proceso busca que el paciente gane movilidad, gracias a una serie de movimientos repetitivos que fortalece y recupera su brazo o pierna.

¿Cómo nació la idea de trabajar en rehabilitación y nuevas tecnologías? ¿Cuál es su principal objetivo?

Al llegar a España a estudiar la maestría en robótica en la Universidad Politécnica de Madrid, supe que había un proyecto que iban a poner en marcha. Era un robot para rehabilitar el hombro y el codo, y fue una petición directa de un hospital público de Madrid que atiende a pacientes con lesión en el brazo. Me interesó el tema y me uní al equipo.

El objetivo principal de estas nuevas tecnologías es facilitar el trabajo del fisioterapeuta, a la vez que se le aportan datos que actualmente no tiene.

¿A qué se debe que algun@s profesionales, especialmente jóvenes con ideas innovadoras van a otros países a especializarse y se quedan trabajando allá?

La razón principal es que no hay una oferta muy amplia de especializaciones en Guatemala y es por eso que algunos hemos tomado la decisión de irnos. Los incentivos y oportunidades que encontramos como estudiantes en el extranjero son varios, como becas, prácticas en empresas o programas de emprendimiento, lo que permite incorporarse al mercado laboral local. Las condiciones de trabajo y de vida en muchos casos son superiores a las que encontramos en nuestro país y por eso tomamos la decisión de quedarnos.

¿Consideras que en Guatemala es difícil conseguir capital para desarrollar un proyecto de investigación?

Si, las universidades no tienen capacidad de destinar muchos recursos a los proyectos de investigación y en ocasiones deben priorizar cuáles proyectos recibirán los fondos. Tampoco es posible encontrar muchos organismos nacionales o internacionales que aporten capital, así que las opciones son limitadas. Por todo ello, hay que resaltar el enorme esfuerzo que hacen quiénes impulsan la investigación en Guatemala.

¿Consideras que el sistema educativo debería enfocar su esfuerzo en potenciar la inteligencia en ciencias de la niñez, entendiendo que actualmente tenemos un millón de niños desnutridos? ¿Por qué?

Creo que ambas cosas son importantes, sin embargo, la prioridad debe ser reducir o eliminar la desnutrición infantil. Un niño con hambre no se concentra ni pone la misma atención en clase que uno que no lo está. En paralelo, pueden existir programas que potencien el interés de los niños en la ciencia.

¿Cómo se podría aprovechar el potencial de los guatemaltecos con alta inteligencia científica?

Tuve oportunidad de trabajar con varios jóvenes estudiantes en proyectos de investigación cuando estaba en Guatemala, y siempre me sorprendió cómo iban solucionando los problemas que se les planteaban. Integrarlos al equipo que lleva a cabo la investigación fue todo un acierto y muchos de ellos se graduaban con una publicación científica bajo el brazo. Eso les abrió las puertas para obtener becas y estudiar un posgrado en el extranjero.

¿Qué enseñanza personal te ha dejado la electrónica?

Me enseñó a ser más curiosa, auto-didácta y analítica, pero me quedo con la segunda enseñanza, porque esa ha sido crucial en mi carrera profesional y durante todo el desarrollo de mi investigación doctoral.

¿Cómo puede aplicarse la investigación que desarrollas en la medicina de los hospitales en el país?

Puede aplicarse por completo, ya que desde el inicio de la investigación se planteó que el precio no fuese un impedimento para el uso de los dispositivos en cualquier país. Además, varios de los que formamos el equipo de trabajo somos latinoamericanos y soñamos con que lo que venimos desarrollando en estos años pueda ser usado en nuestra región.

¿Tu investigación tiene alguna relación con la inteligencia artificial?

Si, para el robot de rehabilitación estoy investigando y aplicando técnicas avanzadas de sistemas de control para aplicarlas en el dispositivo y algunas están basadas en la inteligencia artificial.  En el otro proyecto en el que colaboro, se usan técnicas de inteligencia artificial para estudiar patrones del movimiento ocular de pacientes con trastornos neurológicos, como Alzheimer o Parkinson.

¿Qué otros intereses tienes aparte de la Ciencia?

Desde niña, tengo mucho interés en el arte, la literatura, el teatro, etc., y una gran pasión por la egiptología, que es el estudio del Antiguo Egipto. Siempre he tratado de compaginar mi gusto por lo humanístico y lo científico, porque ambos mundos me llenan. Por ejemplo, cuando estudiaba en la universidad en Guatemala, asistía como oyente a clases de latín y griego antiguo. En España, soy miembro de la Asociación Española de Egiptología y asisto regularmente a clases y conferencias de arqueólogos e historiadores. También me gusta escribir y durante dos años fui columnista invitada en un diario guatemalteco.

¿Cuál es tu filosofía de vida?

Vivir con pasión y nunca darme por vencida. La vida es muy corta y por eso debemos escoger bien el camino a seguir. Una vez que comenzamos a transitarlo, no debemos olvidar disfrutar el camino y de vez en cuando, voltear a ver lo que hemos andado. La meta debe ser nuestro norte, sin olvidar cómo hemos llegado hasta ella, levantarnos siempre que nos caigamos y aceptar que hay cargas que es mejor soltar, pues sólo nos estorban.

¿Qué significa para ti ser una investigadora reconocida?

Significa un gran compromiso por ayudar a otros que vienen detrás, de dejar bien representado a mi país y de hacer mi trabajo con excelencia para demostrar que, como mujer y como guatemalteca, puedo aportar en el área de la robótica.

¿Qué tendría qué hacer el Estado para evitar la fuga de cerebros y retener a sus científic@s en el país?

Los cambios que se necesitan deben ser profundos. Dado que es necesario contar con doctores en diferentes áreas y los programas que hay en Guatemala son limitados, podrían crearse becas completas para aquellos guatemaltecos que deseen hacer un doctorado en el extranjero a cambio de volver al país a trabajar. A continuación, esos científicos requerirán un entorno y recursos suficientes para hacer investigación en el país, divulgar sus resultados y compartir su experiencia con los más jóvenes.

¿Un mensaje a las niñas guatemaltecas?

NUNCA se rindan, sean perseverantes y crean en ustedes mismas. Si les interesa la ciencia o la ingeniería, las posibilidades que tendrán de aportar su grano de arena al mundo serán prácticamente ilimitadas. Cada vez habrá más demanda de graduados de carreras STEM, así que no solamente tendrán trabajo asegurado, sino también la oportunidad de hacer grandes cambios en el mundo.

¿Recomiéndanos un libro, una película y un viaje?

Un libro: Juan Salvador Gaviota de Richard Bach.

Una película: Jane’s Journey, basada en la vida y el trabajo de Jane Goodall.

Un viaje: ese que siempre han soñado hacer. El mío es ir a Egipto.

¿En qué condiciones estarías dispuesta a regresar a Guatemala?

Entre mis planes sí está el regresar a Guatemala. No lo haré en el corto plazo, porque las oportunidades, experiencias y aprendizaje que estoy teniendo en España son distintas a las que encontraría en mi país. Mi objetivo es seguir aprendiendo y especializándome ahora que es un momento propicio para ello, y así en el futuro podré compartir esa experiencia en mi país.

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